miércoles, 8 de mayo de 2013

Presunto inocente

Ficha técnica
Título original: Presumed innocent
Director: Alan J. Pakula
Año: 1990
Nacionalidad: USA
Producción: Warner Bros
Duración: 130’
Guión: Scott Turrow, Alan J. Pakula, Frank Pierson (Novela: Scott Turow)
Fotografía: Gordon Willis
Música: John Williams

                       
Ficha artística
Harrison Ford (Fiscal Rusty Sabich)
Greta Scacchi (Caroline Polhemus)


Presunto inocente - Presumed innocent - Harrison Ford - el fancine - ÁlvaroGP - el troblogdita - Cine y Justicia
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Con esta película nos adentramos en las intrigas del egoísmo innato en el ser humano. En el deseo de medrar del trepa irreconciliable con la sociedad, en la mezquindad del déspota con capacidad (y la obligación) de hacer el bien, pero cierra los ojos y vende su moral por las expectativas de mejora personal, sin importar cuáles puedan ser las consecuencias.

Una película que habla de la injusticia al tratar el tema de la Justicia. Esta vez lo haremos desde el punto de vista pasional, pues de pasión podríamos decir que trata esta película, más que de ninguna otra cosa.

La principal de las pasiones que veremos a lo largo del largometraje será la atracción fatal que secuestra y cautiva la razón del protagonista, el Fiscal Rusty Sabich, (Harrison Ford), quien pierde el sentido ante la erótica del amorío entre bambalinas, el escarceo prohibido y el calor del colchón ajeno mientras el propio se enfría a la par que las emociones de una esposa que yace solitaria, pensativa y humillada por un marido incapaz de superar la adicción a la infidelidad, encarnada en este caso por la colega del trabajo, Caroline Polhemus, quien usará armas de mujer tales como el encanto, la sensualidad y el calor de su cuerpo para ir arrimándose a todos aquellos que le pueden abrir las puertas en un futuro profesional tan incierto como el devenir de su vida sexual.

Y tal es la catadura de esta mujer, a quien no importará destruir matrimonios, si con ellos logra alcanzar el ansiado ascenso. Matrimonios, relaciones de amistad y relaciones laborales, todo eso y más arruinará, sabedora de su poder sobre los hombres a los que es capaz de conquistar con una caída de ojos tanto como con el deslizar de un tirante por su hombro perfecto.

Y hasta aquí, poco que rascar. La historia de siempre, mujer fatal, hombre arruinado (emocionalmente) que pasa las noches en vela yaciendo con su mujer y recordando a su amante.

Pero la trama de la película se complicará con un asesinato. Y teniendo en cuenta que el protagonista, Rusty Sabich, fiscal del distrito es la persona de confianza del jefe de la fiscalía, no podremos evitar que la investigación del caso recaiga en sus manos. Un caso que se le escapará poco a poco hasta acabar viéndose imputado como autor del crimen.

Aquí cambiará la película. Hasta el momento habremos visto las investigaciones previas al juicio. A partir de la entrada en acción del nuevo fiscal y sobre todo cuando empiezan a aparecer los abogados en escena, entonces veremos cómo se introduce de lleno la trama en la materia judicial.

El abogado que elige Sabich no será elegido de manera aleatoria, se decanta por el mejor que conoce, aquel en contra del cual se ha medido en numerosos juicios, el uno en calidad de defensa del acusado, él en calidad de fiscal buscando cual sabueso los argumentos necesarios para llevar al acusado a la celda.

Corrupción superlativa, corrupción que no dejará de salpicar a todos los estamentos que intervienen en la justicia, jueces, fiscales, abogados, acusados, testigos y policías. Una película de buenos y malos en la que los malos son muy malos y los buenos peores.

Miseria humana perfectamente reflejada y oportunamente narrada con un tempo angustioso que amargará nuestros paladares si el motivo de ver esta película es ver triunfar al Imperio de la Ley.

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